martes, 28 de febrero de 2017

Sota Terra



Prologo


El agua me rodeaba por todas partes.

No podía respirar y con cada movimiento me iba hundiendo poco a poco. Mi corazón golpeaba en mi caja torácica a una velocidad poco natural y saludable, mi cuerpo temblaba de pies a cabeza siendo bañado por el sudor. Aún no entendía lo que pasaba a mi alrededor. Estaba en mi habitación, mi compañera de cuarto dormía placida en su cama mientras la desesperación me llenaba. Podía ver todo a mi alrededor pero aun así sabía que era mi habilidad la que estaba tomando posesión de mi cuerpo y aquel poder me tenía en un lugar muy diferente a este.



Estaba aquí pero a la vez estaba allá. Era como si mi cuerpo se dividiera en dos personas. Una se encontraba aquí, encerrada en una habitación oscura en medio de la noche y mi otra mitad, la otra yo, se encontrara en un lugar muy lejano bajo el agua. Y sabía con toda claridad que si no rompía la conexión no despertaría jamás, que ese era mi fin.



Quería gritar, patalear, llamar la atención de alguna manera pero cada vez que abría mi boca podía sentir como el agua entraba en mi cuerpo, necesitaba aire con urgencia o ya no podría resistir más



Y de pronto ocurre.



Poco a poco las cosas a mi alrededor comienzan a ser borradas para ser remplazadas por agua, agua y más agua. Ya no veo el cuerpo de Ramira, mi compañera, sino que este es remplazado por grandes rocas, algas y piedras. Y al fin puedo verla, llevaba el pelo oscuro y largo que se deslizaba con toda libertad por todo el mar, su cola de pez era de un dorado resplandeciente que se movía con rapidez, aquello se llevó toda mi atención y por unos segundos, totalmente cautivada, casi olvido por completo aquella sensación de ahogo.



Era como si de pronto fuera aquella sirena que se encontraba nadando por los mares, pero luego todo nuevamente cambió, ya nada era tan hermoso como hace unos segundos. Y al ver el rostro de aquella hermosa chica de ojos azules lo entendí, ella no estaba nadando libremente por los mares sino que se encontraba huyendo, de allí provenía toda esa desesperación que sentía.



Mikhaela, aquella Norna, a quien se le veía puro terror en sus ojos, aquella a quien le caía el sudor por su frente no era quien corría peligro. Sino que esa Sirena, de largo cabello oscuro y ojos azules desesperados era quien pedía ayuda a gritos. Y supo que su poder no había sido activado porque ya estaba lista y tenía la edad suficiente, claro que no, su poder había sido activado porque alguien allí arriba sabía que la muerte las estaba acechando a ambas.



Aquello fue una simple señal de que todo había cambiado tanto para aquella hermosa sirena como a la Norna que atreves de un grito desgarrador despertó a más de una persona.



Esto es solo el comienzo. No les podemos decir con exactitud cada cuanto subiremos capítulo pero lo haremos 😉

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